Hace unos meses participó en un seminario de mantrailing una chica con una podenquita pequeñita, de color chocolate muy, pero que muy asustadiza: se bloqueaba, no quería acercarse a ninguna persona… Se notaba claramente que hubiese preferido desaparecer antes que tener que estar allí.

Su guía, que la había adoptado hacía un tiempo, había empezado nada más tenerla un proceso de acompañamiento para facilitarle la adaptación a su nueva vida, ayudándola a superar poco a poco sus miedos e inseguridades.

Asesorada por su educadora canina, que la estaba ayudando en el proceso, se apuntó al seminario de mantrailing “a ver qué tal”, porque le había dicho que a Malibú le iría bien para ganar autoestima, seguridad en sí misma…

Además, siendo una podenquita, con el mantrailing podría dar salida a su instinto cazador. De hecho, su guía veía que le encantaba olisquearlo todo, ¡especialmente rastros de conejos! Por eso quiso probar.

El seminario fue muy bien y la pequeña Malibú, aunque siempre con dudas e inseguridad, poco a poco fue entendiendo el juego y se fue relajando.

Para conseguirlo le preparamos ejercicios sencillos y muy cortos y pedimos a los demás participantes que se mantuvieran a cierta distancia mientras Malibú seguía el trail. Usamos también una figurante a la que la perrita conocía y quería mucho, para motivarla usábamos comida deliciosa y le hablábamos con voz suave, siempre respetando su espacio…

… y mientras, entre trail y trail su guía me explicaba la historia de Malibú, su etapa juntas, cómo llegó a ella, qué estaba haciendo para ayudarla… ¡Es realmente admirable el cariño y la devoción que su guía puso (y todavía pone) en mejorar la vida de la pequeña gran Malibú!

Yo a su vez observaba cómo era la perrita, su lenguaje corporal, cómo era su guía, qué relación tenían… Es una de las cosas bonitas del mantrailing: aprendo mucho de la relación entre el perro y su guía: si se quieren y respetan, si el guía es demasiado duro, si es demasiado protector, si es brusco cuando manipula al perro, si el perro sabe pensar por sí mismo, si solo sabe seguir instrucciones… Y si me lo piden, ofrezco mi punto de vista y algún consejo para mejorar cosas que puede ser útil para el mantrailing pero sobre todo para el día a día.

Acabó el seminario y unas cuantas participantes crearon un grupito con el que hacemos una clase de mantrailing a la semana.

Empezamos un mes después del seminario y recuerdo muy vivamente cómo la guía de Malibú lo primero que me dijo al volvernos a ver es que la perrita había hecho un cambio de comportamiento muy significativo justo a partir del seminario, que ella no sabía decir por qué, pero Malibú estaba más relajada, más serena…

Yo al inicio pensé que debía ser casualidad, porque tampoco hicimos nada especial y además un fin de semana de mantrailing es imposible que influya tanto en un perro.

Luego reflexioné y pensé que posiblemente el cambio lo hubiera generado su guía sin ser consciente de ello, porque durante el seminario una de las cosas que comentamos fue que debía transmitirle seguridad, darle más libertad para ser ella misma, confiar más en ella y que era importante que Malibú notara todo esto. Ella me confirmo que efectivamente, esto es lo que hizo (ya os he dicho antes que la dedicación y la ilusión que tiene son dignos de ejemplo) y que posiblemente esto era lo que había generado el cambio.

Pasados unos meses la evolución de Malibú en las clases de mantrailing es increíble: baja del coche y lo primero que hace es venir a saludarnos a todos moviendo frenéticamente la cola, corre siguiendo los trails, “exige” (!!) la comida de los figurantes incluso saltándoles encima, no se asusta si pasa al lado de gente/coches/otros perros… y además trabaja de manera espectacular (Es el… Podenco Power!!).

Yo siempre digo que el mantrailing NO ES MÁGICO, pero que bien hecho, planificando y estructurando el trabajo a medida de cada binomio, comprendiendo y aceptando, valorando los pequeños progresos y sobre todo con la implicación IMPRESCINDIBLE de un guía dedicado… ¡Nada es imposible! ¡Incluso que Malibú vuele por los trails!

Muchas gracias Esti por confiar en Malibú. Sois una pareja admirable en todos los sentidos.

¡Nos vemos en la próxima clase!!

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Los que nos dedicamos a la educación canina sabemos que con perros de estas características el camino de mejora es largo y lento, pero si les damos tiempo, si no les presionamos, si no nos frustramos, si usamos nuestra empatía para entenderles y respetarles, si les ayudamos a ir superando sus miedos con la ayuda si es necesario de un profesional que nos guíe durante el proceso, los resultados siempre llegan.

Yo creo en esto firmemente porque lo viví en primera persona con mi galguita Lluna, rescatada por Galgos 112 y que vivió conmigo durante 8 fantásticos años en los que cada día aprendí algo de y con ella.

Lluna, mi gran maestra. ¡Te echo de menos cada día!

1 comentario en “¡Malibú hace mantrailing!”

  1. Hola, soy la «humana» de Malibú. Muchísimas gracias por cómo nos has retratado, ha sido muy emotivo leerlo! Lo único que puedo decir es que con tus clases Malibú y yo hemos estrenado otra manera de relacionarlos, y ahora ella expresa mucho más qué quiere y qué no, y yo intento estar atenta a lo que expresa. Esto es lo más básico para mí del Mantrailing, que tienes que aprender a «leer» a tu perro. Esto a Malibú le ha dado confianza y alas, como tan bien explicas. Claro que todavía nos queda camino, pero ahí vamos. Qué ganas de volver cuando todo esto acabe!

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